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Mostrando entradas de 2016

Emprender el camino de regreso

En este ano de la misericordia se nos invita a poner en esta especial atención. La elogiable iniciativa del Papa Francisco, sin embargo cae en el riesgo de tantas otras corrientes de la Iglesia y terminar siendo un lugar común. Ocurre cuando se escribe más de lo que se hace desde planteos más metafísicos que pastorales. Contradiciéndome a mí mismo, me dieron ganas de poner por escrito algo de lo que compartimos en la última Semana Santa con los Universitarios de Schoenstatt de Campanario. En aquella oportunidad la invitación era poder vivir en y de la misericordia del Padre. Esto tan bonito se vuelve problemático cada vez que no sabemos muy bien cómo hacerlo. Por eso se me ocurrió compartir un posible camino para experimentar la misericordia. ¿Qué es la misericordia (para mí)? Entrando en una doble contradicción valdrá la intención de invitarnos a preguntarnos qué es la misericordia. A menudo nos pasa, como personas y como Iglesia, que damos por sentado que todo el mundo entien

Ahora que somos grandes

Ahora que somos grandes los matrimonios son los de los amigos y el juvenil beso nocturno es un te quiero para siempre. Y la casa de tus padres ya no es la tuya y tampoco la de ella. Porque sencillamente son grandes. Por eso los gastos –que no son menores-, las cuotas, ahorros y opciones. Ahora que somos grandes y ningún éxito personal alcanza para satisfacerse. Porque la vida es más que esa propia satisfacción y son otras personas. Porque siendo grandes los éxitos son con otros. Se responsabiliza por otros, se hace cargo de otros y se compromete por otros. Ahora que somos grandes las enfermedades no son la de nuestros padres y abuelos sino la tuya y la mía. Al punto que la muerte es una posibilidad que impone ser reconocida merodeando por esos puertos como fantasma nocturno o velero viejo que amarra a otros muelles. Ahora que somos grandes al pasado se mide en años que me hablan de ciudades, lugares y hasta países. Los minutos, las horas y los días forman semanas de c

Yo he visto a mi Señor en Buenos Aires

Yo he visto a mi Señor en Buenos Aires. Anda muy de prisa y lee Clarin de parado. Lo vi desde niño caminando por Callao sorprendido al cinco cuatro dos y rezando ante el corazón. Lo vi estudiando en el Salvador conociendo, haciendo propio el mandamiento del amor. También dando una mano en las Villas generoso y solidario con los pibes ladillas . Lo encontré claro yendo a misionar: Antinaco, Corrientes y también en San Blas. Camina por Santa Fe cuando Ateneo detiene. Mira libros, pregunta precios, nunca compra: todo lo tiene. Doblando en Riobamba a marcha lenta, saludando al linyera y entrando al mil cincuenta. Rezando en el Santuario sin mucha prosa, ayuda y guía la Mater : Ella no es celosa. Comprando Cristo Hoy a la salida de misa. Lo vende la señora sin nombre, pero inolvidable sonrisa. Comparte comida con cartoneros: sopa en vaso de telgopor y cartón de plato, pero con fideos. A la noche caminado po

Avísenle a María

El anuncio de mi vocación repentinamente me transformó en una persona pública. De este modo, algo tan íntimo como el encuentro con Dios que me invita a seguirlo desde el sacerdocio podía ser objeto de comentarios de cualquiera. Mi inserción en lo público tenía como buen antecedente mi trabajo en la Subsecretaría de Transporte de la Ciudad. Ahí algo tan íntimo y personal como mi propio trabajo podía ser objeto de comentarios de los mismos cualquiera. Recuerdo cómo en ese tiempo pasaba salidas, reuniones o cumpleaños explicando la conveniencia de que Santa Fe fuera doble mano o justificando que se achiquen las calles para crear ciclovías. Ahí y ahora uno se hace el indiferente, pero es indudable que esos comentarios no pasan desapercibidos. Recuerdo que una de esas personas que se atrevieron a comentar mi respuesta a la vocación fue uno de mis no amores adolescentes, María. La objeción que ella me transmitió a través de facebook era que estaba loco porque ser sacerdote era esta

La caída de Sofía

Sofía quiere un amor pasión es su combustible y también su perdición por caminos insufribles. Su amor no tiene comprensión pero no es ignorancia o mezquindad. Es límite, debilidad, pecado ¿o amor desproporcionado? No. No es amor su problema sino la pasión que la arrastra. Pasión de comprensión. Pasión que nubla y mata. El amor es trascendente no pretendas contenerlo. Busca y camina incesantemente; el camino te hace ir al frente. Y al final sólo sea eso, ni comprensión ni pasión: amor es buscar y caminar al encuentro del Amor que trasciende.

El show no debe continuar

Recuerdo en que mis años estudiando política se toparon ante la pregunta por qué es la corrupción con mucha más complejidad de lo que hace el doñarrosismo argentino. Si mal no recuerdo según Sartori, viene del complejo límite entre lo público y lo privado y de jugar con ese límite a mi favor. Al mismo tiempo Freund nos  enseñaba que una de las notas de la esencia de la política era precisamente esta tensión público contra privado. Con esto, mucho más que una justificación de mi título de politólogo. Se trata de ir un poco más allá de lo que se ve. La imagen de La Rosadita era elocuente. Un conjunto de personajes súbitamente conocidos contaban plata. Difícilmente podía saberse el origen de esa plata y mucho menos el destino. De todas maneras la imagen ya era elocuente y por primera vez la corrupción se hizo imagen. Este concepto tan abstracto y tan aludido se hizo concreto. Ser corrupto fue sinónimo de contar plata de dudosa procedencia y dudoso destino. Y este fue sólo el prin

CM (Casa de Misericordia)

Casa de hombres con paredes pero sin techo. Templo, estructura, proyecto y sencillamente hogar. Hogar por lo que ofrece,  hogar por lo que tiene. No hogar es lo que espera. No hogar es lo que debe. El único hogar es el que existe.  Hogar no son paredes,  ni piso alfombrado y tampoco muebles. Hogar es misericordia y jugar adentro.  Picar la pelota de goma con mi niño que entretengo. Hogar porque Él lo habita y pone su morada. Casa de misericordia es simplemente su casa.

Misericordia en salida.

Pie embarrado por la tierra del camino andado, por el polvo de la propia debilidad; porque he pecado. Agua cálida, que brota del alma del Maestro penetra mi corazón sacerdotal y hace al discípulo dispuesto. Comunidad, expresa auténtica fraternidad, de hermanos de distinta sangre reunidos por un ideal. Barro, agua, comunidad. Carne, Gracia, Iglesia. Familia y Comunidad. Maestro y hermano. Pie limpiado, pero sin purificar. Experiencia de encuentro, de hacerse amigo. Distribuir cargos alegres y salir. Misericordia es ponerse a caminar. Mayo. 2016

Creer: una razón para seguir

“Ese es el poder de creer: da esperanza ” María Konnikovadec Creo en Jesús,                 el Hijo del Padre y engendrado por el Espíritu,                 que me llamó a seguirlo                 y a dejarlo todo                 para ser sacerdote                 y a seguirlo. Creo en Jesús, el Cristo Sacerdote                 que me llama a ser uno en Él.                 que nos llama a ser uno en Él,                 que nos hace Uno en Él,                 que nos quiere hacer Uno en Él,                 que nos quiere,                 que me quiere. Creo en Jesús, el Hijo de María                 el hijo de la Mater,                 el hijo de la reina de mi vocación,                 el hijo de la reina de nuestra unidad en Cristo,                 de quien me espera en el Santuario,                 de quien me conquistó y me trajo hasta acá,                 de quien me sostiene y consuela en el Santuario                 y hasta me ve

3. Viaje al centro de la Tierra (en Metro)

La presente nota continúa una serie de textos titulada: "Chilenos. Apuntes para comprenderlos (y quererlos)" a través de las cuales busco meterme en la cultura chilena. La línea cuatro del Metro de Santiago atraviesa esta ciudad de Sur a Norte. De este modo, circula en paralelo a la siempre imponente Cordillera de los Andes. En su recorrido logra unir realidades sociales, económicas y hasta culturales prácticamente opuestas. Viajar por este Metro con los ojos bien abiertos me resulta un panorama imperdible para conocer un poco mejor la idiosincrasia de mis huéspedes ocasionales.   El ritmo de viaje es muy veloz. De hecho logra unir ambos extremos en menos de una hora. A diferencia de lo que ocurre en mi querida Buenos Aires, este Metro tiene algunos tramos en que va por encima de la superficie y otros en los que efectivamente es subterráneo. En dirección al Norte, el cambio de paisaje ocurre desde la estación Los Presidentes. Ironías de la vida, justamente Los President

Carta desde el Cielo para ir al Infierno

Estimado Luis Segura Presidente de la AFA: Tengo el atrevimiento de dirigirme a Ud. a fin de hacerle una sencilla petición con gran confianza y libertad. A decir verdad no estoy del todo seguro si efectivamente es usted el receptor indicado para mi pedido. Es que la distancia y cierta sensación de desgobierno (no se me enoje que dije sensación nada más), me hacen dudar si  no sería mejor escribirle a Tinelli, Angelici, Ruso, Moyano o Marín. Como siempre he sido respetuoso de la autoridad, incluso en estos días pascuales en que han visto malamente intenciones destituyentes en un mal chiste, me he tomado el atrevimiento de escribirle. Todo este prólogo no quieren introducir un pedido tan excepcional sino que expresan cierta vergüenza por la naturaleza de mi pedido. Tomo aire y sigo (que en redacción es poner punto y a parte). El caso es que soy hincha de Independiente y desde hace cuatro años vivo fuera del país porque el camino de formación al sacerdocio que estoy transitando

Apuntes hacia el ciElo

Elo es mi abuelo Cuando las cosas se organizan bien y resultan, alimentan la vanidosa sensación de poder controlarlo todo. Esta impresión se desmorona en momentos de la vida que nos superan y nos encontramos con el misterio como categoría general. El misterio, bien llevado, puede ser trampolín y motor para lo religioso. El misterio, mal llevado, lleva a la desesperación y angustia. Pienso que es más un don que una habilidad poder responder bien ante el vertiginoso misterio. Seamos sinceros, cuando lo misterioso asoma cada uno hace lo que puede. Al mismo tiempo, pienso también que no estamos bien educados para entrar en el misterio. Al misterio que es silencio, incomprensión,  admiración y sorpresa lo hemos llenado de ruido, palabra, madurez y rito. Alcanzará como muestra una asomada nomás a estas misas de entre semana a las que estoy yendo que no duran ni veinte minutos y no soportan ni medio minuto de silencio. Sin tanto preámbulo, estos días compartidos con Elo me han empuj