Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2017

Ganamos

El ritmo desparejo, pero acelerado de la escalera caracol no da lugar a dudas de que quien sube es Tito. Por este medio Tito, su mujer y sus dos hijos, unen diariamente la planta baja con el sexto piso donde tienen su modesta habitación en la villa 31. Al llegar a su cuarto, Tito se acerca al oído de su mujer dormida y al oído le susurra: “ganamos” . Lidia, su mujer, mira descreída y prefiere seguir durmiendo. Siendo ya los primeros minutos del día domingo, el plan de Lidia no parece demasiado loco. Sus pequeños hijos comparten el sueño desde hace tres horas. Así es la vida en el barrio: cae el sol y ya no es bueno andar por las calles por lo que el mejor panorama es subir a la habitación para ir a descansar y que mañana sea un nuevo día. Que mañana sea un nuevo día. Con la respiración todavía agitada Tito mira el horizonte y ahora se dice para a sí mismo  como tratando de convencerse: “ganamos” . Tito no ganó el juicio contra Ferrocarriles Argentinos por la lesión que le gener

Creer en lo que la misión despierta

Queridos amigos, querida familia misionera. Les comparto una reflexión para el cierre de esta misión a la luz del Evangelio que acabamos de escuchar (Jn. 6,22-29). Creo que nos dice mucho a nosotros, para este momento en el que estamos: terminando un fin de semana potente de misión. Es que existencialmente vivimos algo parecido a lo que les pasaba a los discípulos en el Evangelio. El Evangelio nos sitúa después de uno de los grandes éxitos de Jesús: la multiplicación de los panes. Había fama, éxito y todo era alegría. Jesús había mostrado -¡por fin!- todo lo bueno, lo grande, lo groso que era. Me puedo imaginar a los discípulos también re manijas. Con esa misma sensación y esas ganas, como le gusta cantar a un amigo, “de que esto dure para siempre, casi tanto como una eternidad”. Por eso lo buscan y quieren estar con Jesús, pero no lo encuentran. Hacia el final del relato lo encuentran y ahí llega una interpelación difícil de Jesús: ¿me siguen por los signos o porque comieron