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Mostrando entradas de 2019

La hora de Pancho

En la jerga evangélica “ la hora” hace referencia a un momento de consumación, de plenitud, de cumplimiento de lo prometido o esperado. Naturalmente está referido a la hora de Jesús. Por eso lo escuchamos excusarse en algunas situaciones diciendo que “todavía no ha llegado mi hora” . Por el contrario, en la medida en que nos acercamos al Misterio Pascual, se vuelve más explícita la referencia a la hora, su hora. Ser cristiano es seguir a Jesús y seguir a Jesús no como quien simplemente sigue una persona, una buena idea o una bandera. Seguir a Jesús es ir transformándose cada vez más en Él . Es un camino de conversión y de semejanza que yo creo que terminará en el cielo cuando seremos uno en Él. Esa es nuestra hora ¿Me estoy volviendo cada vez más escatológico? Serán las circunstancias, tal vez. El sábado pasado, a través de su ordenación sacerdotal, llegó la hora de Pancho. No se murió, pero sí hay en él una unión aun más íntima con Jesús . Tan así es que sus manos ahora también

Nos están dejando ciegos

Superadas las tres semanas desde el inicio del estallido social hemos aprendido muchísimo, pero en muchos casos parece que no lo suficiente para todavía ver un futuro alentador en nuestro horizonte. Con culpas repartidas, aunque con responsabilidades muy distintas, será bueno encaminarnos hacia una solución que haga parir una nueva normalidad. Se sabe, no se trata de volver a lo de siempre como sí nada, sino de reconocer que la actual situación se vuelve insostenible y las consecuencias pueden ser aún más dramáticas. Por otro lado, es necesario que tanto esfuerzo y sufrimiento no sea en vano. El dolor de muchos no nos deja indiferentes. Me permito ahora un subjetivo recuento de cinco claves de lo que ha pasado en estas semanas que nos pueden iluminar en ese proceso. Cumplida la primera semana se llevó a cabo la marcha más grande que alcanzó un millón doscientos mil participantes . La nota saliente fue la absoluta paz con la que se desarrolló que fue muy a contramano de lo que h

Abecedario para entender este #ChileDespierto

A : Alienígenas . Adjetivo con el que la primera dama -Cecilia Morel- definió a los manifestantes en un mensaje privado enviado a una hasta entonces amiga suya. B : Boric. Político chileno de la oposición perteneciente al @elfrente_amplio   surgido de la política universitaria que no ha querido participar de las rondas de diálogos propuestos por el presidente. C : Chadwik . Ministro del Interior y pariente del presidente. En mi país lo hubieran renunciado hace rato , a pesar de que él desconoce tener responsabilidades políticas en todo esto. Fiel representante de una clase política camaleónica y elitisita. D : Desobediencia civil. Principio esgrimido x los manifestantes ante la ley injusta para evadir masivamente el metro . E : Estado de Emergencia. Rige en Chile desde el viernes a la noche. A partir de que fue decretado los militares salieron a las calles para contribuir al orden. F : Fútbol. A pesar de estar con la Cato a punto de coronarse bi local y con la U seriamente c

A un metro del abismo

Hace algunas semanas atrás cuando vino un grupo de compatriotas de visita, los llevé a andar en metro. La sorpresa de ellos por la calidad del servicio y la infraestructura fue la misma que la mía cuando lo usé por primera vez. No es demagogia decir que se parece mucho más a los europeos que conocí que a los de otras ciudades de Sudamérica (si es que tienen). Paradojas de la vida, el metro se transformó en el eje de las protestas que llevan a Chile entero al borde del abismo y que ahora mismo lo tienen con toque de queda, bocinazos persistentes y cacerolazos hasta en los barrios alejados donde vivo, y olor a quemado.   El nivel de violencia y de vandalismo parece desmedido y es siempre repudiable. Tan así es que por estas horas sería ingenuo pensar que el problema son los treinta pesos de aumento del metro. Tampoco eso es algo menor: este último aumento consolidó al metro de Santiago como el servicio más caro de toda la región. Algunas estimaciones indicaron que al santiaguino p

Y un día el himno chileno me emocionó

Ocurrió así. Estábamos ensayando para la fiesta de la chilenidad del colegio y dentro del minucioso ensayo se incluía izar la bandera cantando el himno (parece que acá les falta su Aurora). El canto se hacía sin ninguna gracia particular, más allá del entusiasmo de un reducido grupo de segundo medio. No importó. Sonó el himno y me sorprendí emocionándome por primera vez con el canto patrio . No me vio nadie. Tampoco fue nada tan escandaloso. No es tan ajeno a mi emotividad habitual. Pero algo pasó y me dejó pensando. ¿En qué momento este mismo país que encontré frío desde que llegué hace cinco años, ahora despertaba un calor interior ? ¿En qué momento este mismo país de particular trato que aparentemente limita con el desinterés o el desprecio ahora me emocionaba? ¿En qué momento este mismo país que se veía extrañamente amenazado o competido por mi país de nacimiento ahora me hacía sentir heredero predilecto de O’Higgins? No se muy bien cómo me pasó , pero sí debo admitir que

Románticas ingenuidades de un politólogo en salida

En la dinámica vida política argentina cualquier reflexión demasiado coyuntural queda desactualizada al escribir el punto final. Hagamos el esfuerzo. En un tiempo en que nos pregunta con insistencia de qué lado estás -o sencillamente busca referencias para ubicarte- seré honesto. Escribo como argentino y tan migrante que se maneja con soltura en Santiago y anhela hacer vacaciones en Paraguay. Escribo como joven que desde hace dos meses usa anteojos porque desde la primera fila no veía el power point. Escribo como politólogo que no ejerce porque soy consagrado aunque tampoco lo ejerza: soy. Y en el último retiro que estuvo muy bueno me di cuenta que lo que más me configura es reconocerme amigo de Jesucristo como puro don. Como tal no me permito resignarme a lo malo que nos devuelve la política. A pesar de aconcaguas subidos en alpargatas y sin caramañola o de trenes que chocan sin frenos nuestra realidad cotidiana, no acepto que estemos inhabilitados al crecimiento. No niego que e

Un cielo para James

Querido Dios Padre: Me animo a escribirte estas líneas tomándome en serio aquello que tanta gente repite: “vos que sos seminarista y estas más cerca de Dios” . Desde este supuesto lugar de cercanía me animo a escribirte. Sabrás, en estos últimos días habrá llegado al cielo Christian o sencillamente James, mi gran amigo del que tantas veces te hablé. En estas horas después de su llegada al cielo he fantaseado mucho en qué es lo que le espera arriba y estoy convencido que debe sentirse espectacular. Algo de eso aprendí del semestre pasado en el ramo de Escatología. En aquel estudio me sorprendió que en el cielo también hay lugar para la materia aunque no se pueda decir muy bien de qué modo. También ahí me sorprendió escuchar a quienes dicen que en realidad no hay que pensar en un único cielo sino un cielo para cada uno . Aprobé el examen con 7 solamente porque no me preguntaron cómo interpretar aquello. Sin embargo, hoy quiero volver a esa imagen para pedirte un cielo para Jame