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Mostrando entradas de mayo, 2013

En el Cielo no hay cautelares: una historia de dos mundos.

Un lugar comun es... confundir mundo lejano y el mundo inmediato. En la realidad existen dos mundos. uno es el mundo inmediato y otro es el mundo lejano. En el mundo inmediato transitan personas como nosotros. En el mundo lejano hay también personas, pero que son de otro mundo o que parecen ser como de otro mundo. A grandes rasgos uno elige en qué mundo vivir, pero a veces hay otros factores que determinan en qué mundo a uno le toca vivir. A grandes rasgos el mundo inmediato y el mundo lejano entran en contacto, o por lo menos tienen roces. El hombre naturalmente vive en el mundo inmediato, pero en algunos casos termina en el mundo lejano. Entonces todo hombre del mundo lejano tiene su mundo inmediato, pero no todos los hombres que viven en el mundo inmediato tienen un mundo lejano. Esta última oración es una verdad que concentra el eje de la historia y del problema. Para aclarar el panorama valga un ejemplo. Todos los futboleros jugamos al fútbol en el mundo inmediato. En ese

Santo Sábado: una invitación a la espera

Un lugar común es... esperar Dentro de la Semana Santa lo más sencillo es identificarse con la Pasión y la Resurrección. Junto a ellos como que el Jueves Santo por aquello del Lavatorio de los pies y el Domingo de Ramos por la entrada de Jesús a Jerusalén acompañada por palmas, también tiene cierta fama por decirlo de alguna manera. En medio de todo eso nos queda el Sábado Santo. Un deslucido Sábado Santo. No me refiero al sábado de noche cuando entramos a la Vigilia Pascual, sino al sábado a la mañana o de tarde; del sábado mismo. Contra todo pronóstico creo que este es el día del que tenemos que aprender a vivir, el que más tiene que ver con nuestra historia y, en última instancia, del que debemos hacer como un estado de vida. Para eso identifico al Sábado Santo con el día de la espera. Metámonos en la escena. Repasemos lo sucedido en esos días desde el lugar de los doce. Hagamos de cuenta que somos uno de ellos. Participemos con ellos de los sentimientos que había dejado en