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Regalo de ordenación

“El cristiano debería ser un eterno asombrado. Un constante maravillado de lo que Dios va haciendo en él y en el mundo.” Rossi, A. “Pequeños gestos con gran amor” p.20 Para cuando sea cura no quiero que me regalen auto, dinero ni tecnología. Alguno pudo respirar aliviado . Cuando sea cura quiero que me regalen una mirada . No se si será más de una. Tampoco tengo claro el modo de cuantificarlo. Aunque suene extraño para el día que sea cura les pido que me regalen una mirada. Sí a mí. Que me regalen una mirada que probablemente se mezcle con la de otros, que se confunda con la de otros, que se entrecorte con la de otros, hasta encontrarnos nosotros . Quiero que me miren, pero no para ser el centro de atención . Saben que me cuesta muchísimo y es un tema que ni siquiera los años de formación pudieron destrabar. Díganme “estrellita” y verán el daño que me hicieron, que me hacen o que me podrán hacer. Aun así, les pido que me regalen una mirada. No les pido una mirada común y corrient...

Coronita

Sentí un poco de vergüenza cuando me di cuenta. De pronto me estaba armando un cuento paralelo . Una realidad imaginaria. La fantasía puede ser un refugio. A la larga, la realidad se impone. Tal vez sea una estrategia para diluir responsabilidades o culpas o como quieran decirlo. Pero veo una amenaza para los cristianos abusar de ese refugio. Teníamos coronita . Pretender conservarla hoy es tan absurdo como ser monarcas en tiempo de república. Como esos cardenales que tienen a cargo una diócesis que en realidad no existe. El lado positivo de este recalcular es el énfasis en vivir un seguimiento de Jesús más encarnado en este tiempo, en esta cultura, en este mundo. Más encarnado a secas. Si este mundo está atravesado por la pandemia, ¿cómo pretender estar al margen? Hermosa tentación. "Y si buscás un obispo más benévolo" , me sugirió alguno. La realidad se impone y te caga a bifes más allá de la benevolencia . Sentí vergüenza como aquella vez que vi a un ciruja bien abrig...

Dónde está el resucitado

  “¿Dónde está el Resucitado?” , la señora me preguntó. No supe responderle más por sorpresa que por equivocación. No vayan a pensar que la señora no estaba cuerda, sino que era recta su intención. Si hay imagen -lindísima- del crucificado, bien podría haber una imagen del resucitado ¿Podría ver una imagen del resucitado? No llegué a formularle nada, pero su preocupación resonó en mi interior. Con un poco del paso del tiempo y otro poco de oración quisiera a su inquietud responder hoy. Vea señora el pasto del campo. No le pido que vaya a la Pampa, alcanza un pedazo del jardín. (A menudo lamento ir al Parque Avellaneda menos de lo que quisiera). Vea cómo entre el pasto reseco hay una hierba viva. Se resiste a la muerte de quienes están alrededor o tal vez ya resucitó. Sé poco de jardines, de pastos y de campos, pero algo me dice ese pasto que resiste, que saluda, que sonríe entre tantos reseco ¿Será una herejía decir que ese pasto me habla de la resurrección, es imagen de la res...

Gobiernos de imperfectos

Un tiempo después de recibirme de licenciado en ciencias políticas, tal vez estando ya en el seminario, me di cuenta de que lo que realmente me gustaba de la política era eses espejo de dinámicas humanas. La política como una gran metáfora de lo que somos, de lo que sentimos, de lo que deseamos . Así me gusta ver la política: aunque pueda pecar de naive , me gusta ver la humanidad. Tal vez sea deformación profesional: lo auténticamente humano deja ver lo divino . Yendo al grano. El caso de las vacunas VIP nos vuelve a enrostrar la torpeza de nuestra clase gobernante. Torpeza que por cantidad bien podrían calificarse de otro modo. Torpeza que se parece mucho a los beneficios de los amigos del poder del gobierno pasado. Algunos le dicen corrupción y Sartori les daría la razón. Cada hecho nos frustra y golpea la alicaída confianza en la clase gobernante . Para los fanáticos es tan fuerte que obliga a unos vericuetos lingüísticos notables para disimular. Se multiplica la indignación (est...

La despedida que no queríamos hacer

  Vamos a sincerarnos. La pandemia nos metió en un mar de incertidumbre que la aprovechamos a nuestro ingenuo favor. El no tener la claridad de cuándo ocurriría la despedida nos hacía disimular lo que cuestan. Nos hacíamos los distraídos y nos salió bien durante un tiempo, pero como en tantos campos de la vida, Disney no es para siempre y ahora toca despedir a Manu. Esta despedida “a las apuradas” también da una buena excusa para tal vez no estar a la altura. En estos días con muchos nos preguntábamos ¿cómo hacer una despedida a la altura de lo que Manu hizo por nosotros? ¿cómo retribuir esto? ¿Cómo agradecer tanto bien recibido, compartido? La misa fue extraordinaria y religiosamente es el mejor modo de dar gracias. ¿Por qué cuesta tanto despedir a Manu? Permítanme la metáfora futbolera. A lo largo de estos años fue el capitán de nuestro equipo. Fue el alma de este equipo. Se comprometió con la institución y si era necesario pelearse con dirigentes para defender los interese...