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Venga a nosotros tu Reino

Cuando rezo el Padre nuestro, esa parte que dice “venga a nosotros tu reino” muchas veces me complica. Mi alma con ciertos ribetes pelagianos (ahora que estoy estudiando antropología teológica lo puedo decir), quisiera modificar esa formulación por alguna que convoque a la voluntad. No sé, se me ocurriría “hagamos juntos tu reino” o “que construya yo tu reino” o algo por el estilo. Veo difícil ganarle a dos mil años de tradición y sobre todo a su autor, por lo que parece que debo quedarme con esa afirmación un poco pasiva. Es cierto, nunca había vivido en Puente Alto . Ese Reino se identifica con la persona de Jesús y Él ya está acá. “ Si nos atrevemos a llegar a las periferias, allí lo encontraremos, él ya estará allí. Jesús nos primerea en el corazón de aquel hermano, en su carne herida, en su vida oprimida, en su alma oscurecida. Él ya está allí” GE 135. ¡Venga a nosotros tu Reino! En estos meses que llevo viviendo en la popular comuna del Sur de Santiago le reconozco otr...

La humanidad desnuda

Escribir en tiempos de coronavirus me resulta tan necesario como difícil . Tengo la impresión que ya se han hecho todas las reflexiones. Leí, escuché y vi a muchos que lograron abordar esta situación con sentimentalismo, humor y rigor científico ¿Para qué escribir? ¿Cómo escribo? Puedo escribir como proyecto de cura que soy, como hombre de fe, como amigo de Jesús, como estudiante de teología; pero claro, velas a tu santo. Puedo escribir como expatriado por opción, como argentino con permanencia en Chile, como habitante de Puente Alto; pero claro, el coronavirus supera fronteras. Puedo escribir como politólogo, como ex empleado de la Ciudad, como político derrotado en elecciones de centro de estudiantes; pero claro, es más complejo. Esta dificultad viene a iluminar una realidad de esta crisis. El coronavirus nos está captando por enteros . Impacta e impactará en nuestras biografías, en nuestros sentimientos, en nuestras emociones, en nuestros proyectos y hasta en nuestros hábit...

Llamas, cañas y caminos para la juventud

Cada enero me sirve de oportunidad para sumergirme a través de los medios en la realidad argentina que normalmente veo de lejos. En el caso de este verano, la vida mediática del país giró en torno del asesinato de un joven en Villa Gesell por una patota de jóvenes. Los pormenores del brutal crimen cubrieron horas de pantallas y rápidamente también se colaron en prácticamente toda conversación. Todos nos indignamos por la irracionalidad humana. Todos nos preguntamos por la injerencia del rugby -deporte que los asesinos practicaban- en estos acontecimientos. Como si fuera poco, estuve unos días en cama por lo que el consumo de la televisión creció exponencialmente. Naturalmente , junto a estos acontecimientos, transcurrió la vida normal de cada uno . En perspectiva me permito compartir algunos ecos personales ante estos hechos. Con el transcurso de las horas se fue pronunciando -también en mí- la tentación de encapsular a los asesinos. Es como que tenemos la ilusión de que los a...

La misión MTA como experiencia religiosa

Un mate, una caminata, un tallarín, la mala prensa de la polenta que no nace de la nada, un impulso espiritual y un buen rato de adoración. Como si fuera un loop eterno, cada misión está hecha más o menos de lo mismo. De hecho la misión de todos los que la compartimos sigue la misma melodía. MTA tiene sin dudas mucho de eso que termina definiendo su identidad. Sin embargo, a la vez, cada MTA es única y tiene algo único . De golpe un acorde o un tiempo rompe la melodía. De pronto un momento cargado de cotidianeidad misionera llega a penetrar en lo más profundo. Y ahí estamos, y así quedamos. Con la hermosa sensación de que algo en nuestro interior se afectó. Con la pretensión de que no todo siga como hasta entonces. Con los sentimientos afectados y comprometidos. “Hasta lo más profundo de nuestra condición ”. Algo nos pasa en cada MTA y algo me pasa en cada MTA que hace que me guste tanto . Es la experiencia religiosa de MTA y que cada MTA me regala. Superando las sospechas del ...

La hora de Pancho

En la jerga evangélica “ la hora” hace referencia a un momento de consumación, de plenitud, de cumplimiento de lo prometido o esperado. Naturalmente está referido a la hora de Jesús. Por eso lo escuchamos excusarse en algunas situaciones diciendo que “todavía no ha llegado mi hora” . Por el contrario, en la medida en que nos acercamos al Misterio Pascual, se vuelve más explícita la referencia a la hora, su hora. Ser cristiano es seguir a Jesús y seguir a Jesús no como quien simplemente sigue una persona, una buena idea o una bandera. Seguir a Jesús es ir transformándose cada vez más en Él . Es un camino de conversión y de semejanza que yo creo que terminará en el cielo cuando seremos uno en Él. Esa es nuestra hora ¿Me estoy volviendo cada vez más escatológico? Serán las circunstancias, tal vez. El sábado pasado, a través de su ordenación sacerdotal, llegó la hora de Pancho. No se murió, pero sí hay en él una unión aun más íntima con Jesús . Tan así es que sus manos ahora también...