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Un mundo para Cande (Vivir después de Dachau II)

La segunda vez que fui al Campo de Concentración de Dachau ya no cargaba con el peso de la primera vez . Aun así la experiencia no fue menos movilizante. Fui con la expectativa de tener un cara a cara con Dios porque sentía que había mucho que hablar. Lo logré. Además, en esta visita se despertó algo más bien humanitario. Sentí compasión por la humanidad: por su pasado, por su presente, pero especialmente por su futuro. Este pensamiento me acompañó mucho mientras veía un joven matrimonio europeo que se paseaba por el campo de concentración empujando un cochecito con presumiblemente su hijo. Pensaba en esa creatura que estaba ahí seguramente desconociendo el horror por el que su carro andaba. Automáticamente pensé en mis sobrinos. No se si Dios elabora un ranking como los que yo suelo hacer con todo y para todo; pero si lo hiciera estoy seguro que mis sobrinos son los mejores del mundo. De todos ellos en particular en el rubro femenino la número uno es Candelaria, o Cande como ...

Vivir después de Dachau I

El campo de concentración de Dachau fue uno de los primeros de una red diseñada a la perfección por el régimen nacionalsocialista. Situado en las afueras de Munich, era modelo para todos los demás y semillero de futuros dirigentes de otros campos. Toda una escuela para hacer mal. Ahí se destinaban distintos tipos de presos con excéntricas justificaciones: la religión, el  país de origen, la inclinación sexual, antecedentes judiciales y opiniones  políticos. Sin terminar de entrar entre ninguno de estas categorías, fue el principal centro de detención de los sacerdotes. De hecho tres de las treinta barracas estaban destinados a ellos. Si bien estrictamente no fue un campo de exterminio, sí ocurrieron muertes por enfermedades varias y múltiples asesinatos, algunos de ellos perpetuados a través de una cámara de gas que no se terminó de usar en todo su esplendor. Con estos antecedentes no se me ocurre lugar en el mundo donde lo peor de la humanidad quede puesto  tan en e...

Poligamia

¿Carmen o Graciela? En el barrio eran conocidas como las dos conquistas posibles. Me corrijo: eran para mí dos conquistas posibles.   Graciela era más exuberante. Era la chica linda de su grupo de amigas. En los años en que a uno le gustan más el fútbol e incluso los autitos que las mujeres, habíamos sabido ser amigos. Familiares amigos, casas cercanas y lo suficiente para conocernos. La relación fue madurando en la medida en que fuimos creciendo. Era evidente que ya podía pasar algo. Así y todo mantuvimos un muy lindo trato. Yo la pasaba muy bien estando con ella. Era inteligente y me enamoraba lo desafiante. Estar con ella era siempre estar al límite. Y eso, a los varones nos encanta. Nunca llegó a pasar nada, pero en mi hermoso mundo de fantasía nos llegamos a casar e incluso a tener mil hijos. Cuando estaba con ella yo también me sentía mirado. Es que eso me daba status y me ubicaba en un sitio que mezclaba la admiración, la envidia y también el poder. No es este el momento ...

Francisco, un espejo donde no mirarse

Como si fueran voces de un mismo coro, en esta semana Clarín y La Nación emprendieron el más duro embate contra el Papa Francisco. La razón de fondo parecería ser la no presencia en nuestro territorio. Los argumentos para este posicionamiento fueron al punto más bajo de todo: el supuesto desinterés. Como si se dijera que en realidad nadie quisiera la visita del Papa. Para eso se valieron de fotos sacadas desde lejísimos planos y mucho tiempo antes de una misa en Iquique. También le colgaron la responsabilidad de un sinnúmero de problemas de una Iglesia chilena que desde hace año rumea melancolía y decadencia. Si bien este último punto merece una lectura crítica y detenida, resultaba sorprendente el esfuerzo por unir la figura de Francisco a esta historia negra. No se le discuten las claras palabras -¿lo escucharán?- y tampoco los gestos inequívocos –porque los equívocos suelen interpretarlos de acuerdo a su narrativa elegida-. Es difícil de comprender esta actitud de los dos diarios ...

Testigo de la Luz

Continuando con el camino que empezamos hacia un par de domingos atrás, queremos seguir llegando desde nuestra querida Buenos Aires hasta el pesebre. Las lecturas del día de hoy  y la liturgia nos proponen una actitud bien concreta para este tiempo: la alegría. San Pablo en la segunda lectura nos hace la invitación bien explícita: “Estén siempre alegres” (1Tes.5,16) . En la primera lectura escuchamos también la causa de la alegría del profeta Isaías: “Yo desbordo de alegría en el Señor…porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia” (Is.61,10 a) . En esa misma sintonía escuchamos el Magnificat cantado entre las dos lecturas. Es una invitación a la alegría ¿Por qué? Porque se viene algo bueno, se viene algo lindo, se viene la Navidad, el regalo de Jesús en medio nuestro. Por eso, es como que las lecturas nos quieren despertar de la modorra de fin de año, del letargo en el que solemos caer y nos dice: “Pónganse alegres, se viene alg...