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No tengan miedo, Dios está-con nosotros

Al leer las lecturas de hoy (Jer. 20,10-13; Rom. 5,12-15; Mt. 10,26-33) me surgió una pregunta que quisiera compartir con ustedes ¿Cuándo fue la última vez que tuviste miedo? Creo que más cerca o más lejos, el miedo es una realidad existencial. Nuestra vida está atravesada por miedos. No son miedos generales sino miedo a que me pase algo a mí, casi como si fuera un ataque personal. El miedo nos seduce, nos atrae aunque sea como desafío. “Me asusta, pero me gusta” , cantaba Gilda y el miedo tiene mucho de eso. El miedo también recuerda nuestro límite: que no podemos controlar todo porque todo no podemos y por eso el miedo puede derivar en pecado. El miedo. Ante esa realidad tan humana y tan cotidiana parece querer hablarle Dios en el día de hoy a través de la Palabra. Yo me acordé de una situación de cuando era  chico; cuando era chico no porque de grande no tenga miedos, sino porque creo que me expone menos. Estaba yo en cuarto grado del Colegio del Salvador y formaba parte d...

Ganamos

El ritmo desparejo, pero acelerado de la escalera caracol no da lugar a dudas de que quien sube es Tito. Por este medio Tito, su mujer y sus dos hijos, unen diariamente la planta baja con el sexto piso donde tienen su modesta habitación en la villa 31. Al llegar a su cuarto, Tito se acerca al oído de su mujer dormida y al oído le susurra: “ganamos” . Lidia, su mujer, mira descreída y prefiere seguir durmiendo. Siendo ya los primeros minutos del día domingo, el plan de Lidia no parece demasiado loco. Sus pequeños hijos comparten el sueño desde hace tres horas. Así es la vida en el barrio: cae el sol y ya no es bueno andar por las calles por lo que el mejor panorama es subir a la habitación para ir a descansar y que mañana sea un nuevo día. Que mañana sea un nuevo día. Con la respiración todavía agitada Tito mira el horizonte y ahora se dice para a sí mismo  como tratando de convencerse: “ganamos” . Tito no ganó el juicio contra Ferrocarriles Argentinos por la lesión que le g...

Creer en lo que la misión despierta

Queridos amigos, querida familia misionera. Les comparto una reflexión para el cierre de esta misión a la luz del Evangelio que acabamos de escuchar (Jn. 6,22-29). Creo que nos dice mucho a nosotros, para este momento en el que estamos: terminando un fin de semana potente de misión. Es que existencialmente vivimos algo parecido a lo que les pasaba a los discípulos en el Evangelio. El Evangelio nos sitúa después de uno de los grandes éxitos de Jesús: la multiplicación de los panes. Había fama, éxito y todo era alegría. Jesús había mostrado -¡por fin!- todo lo bueno, lo grande, lo groso que era. Me puedo imaginar a los discípulos también re manijas. Con esa misma sensación y esas ganas, como le gusta cantar a un amigo, “de que esto dure para siempre, casi tanto como una eternidad”. Por eso lo buscan y quieren estar con Jesús, pero no lo encuentran. Hacia el final del relato lo encuentran y ahí llega una interpelación difícil de Jesús: ¿me siguen por los signos o porque comieron...

Dios nos quiere libres

Querida familia, queridos amigos, quería compartirles unas palabras a la luz de algunas meditaciones del Evangelio que acabamos de leer. Confieso que me pone un poco nervioso y que esto de hablar delante de tanta gente es algo nuevo, pero iremos aprendiendo. Con este Evangelio se continúa un poco lo que venimos escuchando y rezando desde hace algunos domingos en el camino de la Cuaresma. Durante todo este tiempo estamos queriendo hacer un camino de preparación. A lo largo de este camino, nos hemos ido vaciando de distintas cosas para hacer lugar a la vida nueva que el Señor nos quiere regalar en su Pascua. Con este Evangelio hoy queremos profundizar esa línea. De modo particular se nos ha ido mostrando el modo de actuar de Jesús. Así, vamos recibiendo la invitación de caminar a la manera de Jesús . Y ¿cómo es la manera de  Jesús? Quisiera detenerme en con quiénes se junta hoy: con un amigo. Parece una obviedad, pero hoy es un lindo día para detenerse en esto. Jesús muest...

Lecciones de Brochero

  Lo importante no es llegar sino el camino… La frase un tanto repetida por tanta actividad pastoral, encontró en esta peregrinación su sentido más pleno. El camino se hizo literal y marcó nuestra existencia. Cada día no se contaba en horas sino en kilómetros. En el camino los peregrinos nos hacemos amigos. En el camino no hay diferencias, porque somos todos peregrinos. La solidaridad, la generosidad y la salida al encuentro del otro se juega en el camino. Pero también el silencio, la oración y el encuentro con el Otro se juega en el camino. No hay que esperar a llegar a determinadas metas para vivir sino que gran parte de la vida se juega en cuanto le metas a tu vivir. Esto supone eliminar ansiedades por llegar, ver resultados y obtener cumplimientos para dar vuelo al desarrollo de una veta contemplativa que el camino en su variedad de paisajes y condiciones fueron inspirando. …Pero qué alegría nos da poder llegar. Y aunque parezca contradictorio, el llegar te llena de ...