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Un Jesús humano o un cristianismo de PlayStation

El Viernes Santo con la Liturgia de la Adoración de la Cruz nos deja picando la pelota para adentrarnos en la humanidad de Jesús. Es que en pocos momentos de su vida la humanidad queda tan evidenciada como en el día de hoy. Tan potente es su humanidad que hoy Jesús murió. Y esto no es un decir, no es una representación, no es una metáfora. No. Jesús hoy muere ¿Nos damos cuenta de lo que esto significa? Hay que meterse. Muchas veces tengo la impresión de que anunciamos a un Jesús flemático. La repetición anual de la Semana Santa no nos ayuda. Terminamos acostumbrados y con la sensación de que cada día es parte de un trámite para llegar al domingo. Un Jesús flemático es un Jesús que agacha la cabeza y pasa sin mostrarse demasiado, sin sentir demasiado, sin afectarse demasiado. Es un Jesús pasivo y mero receptor de hechos que tajantemente debe seguir porque así lo determina la voluntad del Padre ¿Es que a este tipo no le entran balas? No es posible afirmar un Jesús tan ajeno a ...

El juego de las medias

Cada domingo o lunes, Raquel sin saberlo me somete al juego de las medias. Especifico que lo hace sin saber porque realmente ella no lo promueve como un juego sino que le sale así. Incluso creo que si en algún momento se entera de que para mí esto es un juego, cambiaría de estrategia. Raquel es una muy buena mujer, pero conmigo no se lleva del todo bien. Desde el día en que empecé a lavarme mis calzoncillos yo mismo, ella –como encargada de la lavandería- me miró con distancia. Es difícil explicar que lo mío no es desprecio sino ¿pudor? El juego de las medias se desarrolla de la siguiente manera. Durante una semana el jugador, es decir yo, acumula todas las medias dentro de una bolsa de red. Llegado el domingo se deposita bien cerrado en un canasto de plástico con el título y el dibujo de “calcetines”. Calcetines y no medias. Es distinto y no sé si es mejor o peor. Lo que es seguro es que si llego a preguntar seguramente tendrán una enorme explicación para demostrarme lo ignoran...

1. Hay chilenos y chilenos

La presente nota continúa una serie de textos titulada: "Chilenos. Apuntes para comprenderlos (y quererlos)" a través de las cuales busco meterme en la cultura chilena. Cuando hace unas semanas les mostré mis primeros apuntes a algunos amigos de diversas nacionalidades recibí varios comentarios no siempre elogiosos y un estímulo a empezar por acá haciendo una precisión ¿Quiénes son los chilenos? (…) Mi objeto de estudio será construido. Por eso mismo puede ser que deje de hablar de los chilenos y empiece a hablar de los cientos o miles con los que me he topado desde que vivo de este lado de la Cordillera (…) La pregunta acerca de quiénes son chilenos no solamente me inquieta a mí: (…) el ser chileno es uno de los máximos valores que sienten los chilenos. Esto tiene manifestaciones cotidianas en donde nada de lo auténticamente chileno puede ser puesto en crítica: ni la música, ni los asados, ni los paisajes, ni el fútbol y mucho menos la economía. Si es totalmente chileno ...

0. Un argentino mirando a los chilenos

La presente nota inicia una serie de textos titulada: "Chilenos. Apuntes para comprenderlos (y quererlos)" a través de las cuales busco meterme en la cultura chilena. (…) Mirar a los chilenos es algo nada frecuente en la gran mayoría de los argentinos. (…) Forzar a un argentino a hacer un juicio sobre los chilenos implicaría un esfuerzo similar a tener que emitir un juicio sobre Ecuador, Panamá, Costa Rica o Bélgica. Tan cerca y tan lejos. Este primer dato puede incomodar y hasta sorprender a los chilenos, pero no quiere tener una carga más que la pura descripción de una realidad: para el argentino medio Chile es nada. En virtud de esa posible incomodidad quisiera justificarme. En el ámbito deportivo desde donde muchas veces se disparan rivalidades o amistades (…) Argentina siente que compite con Brasil (…), con Uruguay hay una cierta rivalidad por un estilo futbolístico diferente y por un amor no correspondido. Fuera de estos dos países, Argentina mira hacia afuera. ...

¿Qué te pasa Argentina? No sos vos...

Punto de partida Cualquier análisis que se pueda hacer de la actualidad Argentina no puede pasar por alto una necesidad: lamentar la pérdida de Nisman. Y no porque sea San Martín o Jesús, sino sencillamente por las circunstancias. Dicho eso me resulta entre atrapante y perturbador hacer el ejercicio de dejarse interpelar por los acontecimientos. Hacerlo en los límites y beneficios que dan los kilómetros y las montañas que me unen a mi país. Hacerlo desde lo personal, pero sin olvidar el firme anhelo que Dios puso locamente en mi corazón de ser sacerdote, padre al servicio de la Alianza. Desde aquí, ¿cuáles son los reales motivos de preocupación? ¿Cuál es el debate de fondo? ¿Qué intereses están en pugna? ¿Cuál es el riesgo? No es él… El problema de Argentina y de los argentinos no es Nisman. No me siento un ignorante afirmando que hasta el 13 de enero no tenía idea de su existencia. No me siento un insensible admitiendo que nunca fui ni a un solo acto pidiendo justicia ni p...