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Primeras 10 historias mínimas de Europa

1. Me salió de adentro. Después de andar por Europa unos veinte días nunca creí que realmente me iba a contagiar tanto de ellos. El día que volvimos de Roma hacia Madrid nos tomamos el metro que venía bastante completo. Como nosotros teníamos la valija la entrada se nos dificultó más de la cuenta. Por eso quedé atrapado en la puerta. Mientras yo hacía fuerza para que las puertas no terminaran por cortarme por la mitad vino un hombre de seguridad que me quiso meter de un empujón más de tercer mundo que del primero. Ante esto yo reaccioné rápidamente quitándole la mano de encima y le grité “tú no estas para esto”. Debe haber sido la primera vez que traté de tu a una persona. 2. Yerba dudosa. Pocas cosas nos gustaban más que encontrar un buen lugar para tomarnos unos mates. En este sentido el Parque de El Retiro, en Madrid, fue uno de los mejores. Nos sentamos en un banco sobre una de las prolijas callecitas y empezamos el ritual. A la distancia la gente nos miraba sorprendida. Esto no oc...

Homenaje a la Rutina

Un lugar comun es... criticar la rutina. Desde este humilde y olvidado espacio les propongo rendir honor a la rutina. Sin dudas es un Lugar Común hacerla cargo de nuestros lamentos y fracasos. Ante esto, en mi cruzada por desmitificar lo que se da por obvio, le dedico este espacio para su reivindicación. La rutina es como el alumno aplicado: hace las cosas bien y lo que corresponde, pero todos lo tildan de aburrido y de mediocre; eso sí, ante los momentos de prueba todos corren tras él. La rutina es como la virginidad: todos la tildan de aburrida, de ir en contra del hombre mismo, pero en el fondo genera respeto y todos nacemos con ella. El primer elemento a valorar es su naturaleza. Es natural que el hombre organice su vida siguiendo una serie de actividades más o menos parecidas . Desde esta perspectiva nadie puede considerar a la rutina como algo malo. El problema reside entonces no en la rutina en sí, sino en lo que llenamos nuestra rutina. La rutina puede estar sucedida de activi...

Lo que se pierden los amigos.

Un lugar comun es... la compleja relación de amistad entre el varón y la mujer. Me miró de frente con una sonrisa en los labios, pero con un marcado enojo en la frente. Yo no salía de mi asombro. “¿Cuánto tiempo más te vas a estar haciendo el imbecil?”, siguió en un tono en el que nunca la había escuchado. En frente tenía a una gran mujer, una muy buena persona con quien había compartido mucho tiempo y tal vez por eso también había sido un gran amor oculto. No me dio tiempo de pensar cuando me embocó una cachetada de telenovela mexicana. Con mi velocidad que me caracteriza sólo pude decirle “yo no fui”. Después de tamaña expresión la furia la envolvió por completo y ya casi a los gritos me dijo “yo no termino de darme cuenta si se puede ser tan boludo o si es que sos puto”. Como pocas veces en mi vida ser ‘tan boludo’ me pareció un halago: nada peor que la mujer de la que alguna vez estuviste enamorado te diga puto. Yo la vi tan fuera de sí que avancé hacia ella y le di un abrazo casi ...

Cambio de estado

Un lugar comun es... imaginarnos el día en que cambiamos de estado. “¿Estas nervioso?”, me pregunta mamá mientras me mueve para que me despierte. Yo apenas llego a ver algo: un sol radiante golpea sobre la ventana y un desayuno prolijamente servido sobre una bandeja me espera sobre mi escritorio. Sin lograr entender qué pasó, pedí explicaciones. Mamá me responde con una mirada llorosa: “me pareció lindo que tu última levantada en esta casa sea con un buen desayuno”. Yo intento disimular mi asombro y le agradezco con un beso. Evidentemente me perdí un capítulo: ¿a dónde me tenía que ir? Lo primero que pienso es que mi viejo tenía razón cuando cuestionaba tanto mi carrera: mis horas en los trabajos sociales no eran suficientes para irme a vivir sólo y por eso me habían aguantado en casa hasta ese día. Descarto rápidamente esa propuesta: mi madre jamás me echaría de casa; además tengo sólo veinti… ¿cuántos años tengo? ¿qué día es hoy? Me envuelve el desconcierto y no se qué hacer. Deseand...

Señales del paso del tiempo

Un lugar comun son los signos del paso del tiempo. Una propaganda de televisión decía algo así como que el paso del tiempo da señales imperceptibles. De esta manera intentaba apurar a los jóvenes a elegir –creo- una jubilación. Más allá de lo simpático de la propaganda (y de lo bueno que estaba la chica que decía con voz dulce “señor, señor”), considero esta afirmación bastante errónea ¿Saben por qué? Adivinaron: para reconocer el paso del tiempo caemos en los Lugares Comunes . De esta manera hay algunos signos que la vida da y que pueden leerse como señales del paso del tiempo. Hagamos una mirada por alguno de esos. Cuando uno debe cambiar la billetera con velcro (o como dicen mis amigos del interior, con abrojos) y muchísimos cierres por una de cuero y con olor a plata, algo ha cambiado. Si encima el color predominante de los billetes que uno lleva adentro se inclinan más a los rojos que a los azules, quiere decir que ha pasado mucho más tiempo. Si además las tarjetas que se llevan...