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Hablemos I

- Encendé la luz. Afuera parece que está lloviendo.

- Y si es afuera que está lloviendo, ¿para qué mierda me pedis que prenda la luz adentro?

- No se. Tal vez haya quedado algo afuera.

- Dale, no seas pendejo. Son las cuatro de la mañana ¿o me vas a decir que tenés miedo a la lluvia?

- No, Federico. No. Solamente digo. Después el viejo putea cuando se mojan las cosas de afuera.

- No me jodas. Está lloviendo desde hace dos horas. Lo que se mojó ya está mojado.

- Bueno, pero recien ahora me despierto.

- Sí y también me despertaste a mí.

- Bueno Fede, andá a cagar. Yo me voy a despertar y me voy a fijar si llueve fuerte.  Pero si hay alguna de tus mierdas mojándose, no pienso mover nada.

- No vas a poder. En el fondo sos buen chabón Diego.

- No importa ser bueno. Lo que importa es hacer el bien.

***
- Cuando Papá era más joven, él me decía que tenía que esperar a encontrar a un buen chico para casarme. Aunque te parezca una boludez, esa idea se me fue quedando. Y acá me tenés: con treinta años y en la nada.

- Bueno, ¿acaso soy tan malo yo?

- No, no es eso. Pero a veces pienso que a medida que pasan los años ya voy eligiendo más por descarte que por elección de verdad.

- O sea que yo vendría a ser como la resaca.

- Puede ser.

- ¿En serio me lo decis?

- Más o menos.

- ¿Y vos qué te pensas que sos?

- No. Yo tampoco creo ser gran cosa. Solamente que a veces fantaseo pensando qué hubiera pasado si hubiera encarado mi vida de otra manera desde los 25 y no esperar a ser una vieja chota de treinta para estar con un pibe.

- Mi amor, son las dos de la mañana. Te quiero mucho, pero creo que es mejor dormir. Al final me parece que tan mal no nos está yendo.

- Tenés razón Marcelo. Te quiero mucho. Hasta mañana.

- No me digas que me querés; me conformo con que no me digas boludeces.


***
- Zi Papá Noel no me trajo lo que quería, ¿por qué ahora le tengo que pedir a los reyes magos?

- Y porque son tres.

- No Marquitoz, ezo no tiene nada que ver.

- Para mí sí. Mi Papá me dijo que Papá Noel no me había podido traer la Play porque no había hecho a tiempo y que por eso me trajo una pelota de goma.

- ¿Y tu Papá qué zabe?

- Mi Papá es grande. Y los grandes saben todo.

- Pero el mío ez máz grande y me dijo que con los reyez ni me gazte porque el regalo tiene que entrar en los zapatos y los míoz zon re chiquitos.

- Y bueno le podés dejar muchos zapatos y vas a tener muchos regalos.

- No, no ez azí. Es un zapato por perzona.

- ¿Y los reyes magos cómo saben?

- Ellos zaben todo. Y ademáz a laz perzonaz de Dioz no ze le miente. Mi mamá me enzeñó ezo.

- Bueno no es mentir. Solamente quiero que me regalen la play.

- Eztá bien. Si te la regalan, ¿me invitaz a jugar con voz?


***
- Permiso.

- Pasá.

- No puedo por eso te pido permiso.

- Flaca, qué queres que haga? Son las 6 de la tarde, el subte hasta las pelotas y vos crees que diciendo "permiso" se van a exterminar todas las personas para que la señorita salga cómoda?

- Relajate chabon. Solamente quiero que me dejes bajar.

- Hago lo que puedo y si no te gusta tomate un taxi.

- Uy si qué buena idea. No tenes el teléfono de alguno? Dale pene...

- Sí, te digo ¿Tenes para anotar?

- Dale no me jodas y dejame bajar que estamos llegando a la estación.

- Bueno te dejo pasar, pero pedímelo bien.

- Permiso.

- Pasá, era solamente eso. No importa lo que decís sino cómo lo decís.


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