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Egresados menores

Un lugar comun es... el del egresado al terminar el colegio.

Yo sigo juntando elementos para que me digan amargado, pero se los prometo que no lo hago para eso. Mi única intención sigue siendo una invitación a recuperar el protagonismo en nuestras vidas y escaparle a los Lugares Comunes que nos indican cómo relacionarnos con el otro sexo, qué hacer en las salidas, cómo corregir, cuándo enamorarnos, qué hacer cuando volvemos de misionar y ahora cómo festejar los fines de ciclo.

Cuando se termina un ciclo siempre están los riesgos de preguntarse por el futuro, por el qué va a ser de mi y de los que me rodean. Como en toda la vida, cada dificultad tiene al alcance de la mano un Lugar Común donde descansar. El egresado es una raza única en su especie resultante de ese Lugar Común (él mismo lo reconoce afirmando a cada rato que yo “me” egreso este año…). A continuación unas líneas que lo describen.

Podríamos hacer una primera distinción entre dos razas: egresados mayores y egresados menores. Hoy me dedicaré a los egresados menores. Estos no superan los 18 años de edad y se encuentran terminando el colegio. Muchos creen que a los egresados no les interesa nada. Grave error. Muy por el contrario, la esencia del egresado está compuesta por tres preguntas fundamentales.
1. ¿De qué color hacemos el buzo? Obviamente uno de los aspectos fundamentales de esta especie es la vestimenta. Así vemos distintos tipos de buzos iguales que mezclan colores y diseños con nombres en la espalda del estilo “chuchi”, “chini”, “cuchi” en las mujeres y “paja”, “tiburón” y “larga” en los hombres. Esta definición genera largas disputas. Razones no faltan. Es que hace falta definir colores, tipo de letra, relación con el colegio, marcas, distintivos, banderas…
2. ¿A dónde nos vamos de viaje? En realidad la respuesta es unánime: Bariloche. Aparentemente parecería ser un debate menor. No lo es. Bariloche es sólo un detalle de la elección. Hay que definir también arriba o abajo, empresa, profesor más goma que los pueda acompañar, madre o padre más colgada para (no) cuidarlos, mamertos de la empresa, fechas en que van mujeres “que entregan”… En definitiva sólo se trata de huir del “cruel mundo de la realidad”
3. ¿Cómo hacemos la fiesta? Se para el mundo. La fiesta (no olvidar el artículo femenino anterior cada vez que nos refiramos al festejo) ocupa la cabeza de esta raza en la última parte del año. Las variables son muchas, lo que termina ampliando los debates. Para la resolución el peso de la tradición suele ser fundamental (hagamos como hicieron el año pasado, o en su defecto, hagamos todo lo contrario a lo que hicieron los vigilantes del año pasado).

Muchos logran salir de aquí cuando la misma vida los obliga a salir de ese Lugar Común. Otros hacen del egresado un estado de vida permanente donde lo esencial de la vida (y por qué no lo único) tiene que ver con la vestimenta, la fiesta y la huída.

Esto recién empieza… espero comentarios.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
no te olvides del disfraz de la fiesta, otro tema que se hace partícipe en todas las discusiones.

juan puede dar fe que no hay como los casamientos...

www.cachaca139.blogspot.com
Anónimo ha dicho que…
jajaj tengo que admitir que me siento un poco identificada.
mi pregunta es... ¿como se te ocurrio escribir acerca del egresado?

hablando del tema. vas a venir o no?
KUN ha dicho que…
Che Juan, por qué te divierten tanto los casamientos...??

Un cierre colosal,

Abrazo,

PEDRO

loquealfutbollegusta.blogspot.com
santi mazzinghi ha dicho que…
A tu perfil no le cabe que te diviertan los casamientos. Yo creo que fue un error.

Yo me fui a San Martin, viejo! No me dejaban Bariloche. Así que no es tan unánime el tema.

Y tampoco hice fiesta en un boliche.

Papelón Los Molinos. Por algo, odio todo eso.

Saludos!

www.losprittyboys.blogspot.com

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