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10 cosas que pasan en los desfiles militares.

Después del desfile militar de hoy detecté diez historias mínimas, diez lugares comunes que se repiten en eventos de este tipo. 1. Un joven padre agradece la oportunidad de sacar a sus pequeños hijos de su casa; le dura poco. Ni bien llega al lugar se da cuenta de lo estresante que es estar detrás de ellos para que no se pierdan, para que no se crucen, para que no los pisen, para que no… 2. La primera media hora se esfuma en intentos por tener una buena ubicación. Así el pobre espectador va rotando por situaciones bizarras y poco dignas como hacerse pasar por periodista de crónica, apoyarse a una vieja para que la abre paso, saltar cordones, romper plantas y hasta enfrentarse con alguien de seguridad. 3. Aun en desfiles militares un alto porcentaje del tiempo el espectador la pasa mirando colas y espaldas. No vayan a pensar que es porque está re caliente. Nada de eso sino que es la consecuencia lógica de que a cada rato pasen por delante seres humanos que aspir...

La aventura del sector público

Hace unos años tuve la oportunidad de recorrer en auto una buena porción de la ruta 40. Esta tiene el particular encanto de ser de ripio (hoy ya no tanto). Por este motivo la circulación era lenta, riesgosa y con mucha, muchísima tierra. A lo largo del viaje nosotros mismos decíamos que todo era parte de la aventura. Bueno, en esta semana tuve bastante presente ese tipo de comentarios. Así afronto las enormes complicaciones que tiene trabajar en el sector público. Para mis adentros pienso "es parte de la aventura". A decir verdad nada es tan terrible y en las entrevistas ya me habían contado todo. Con estas líneas espero disipar las siempre miradas cuestionadoras que sostienen que el sector público está lleno de ñoquis. Ante esto quisiera decirles que estoy trabajando y mucho. Y no sólo eso, sino que las posibilidades de trabajar son infinitas. Mi trabajo diario se hace en una oficina de 3 metros por 3 metros aproximadamente en el piso 8 del Edificio del Plata (sobre la Av. 9...

10 cosas que hay en el ropero de mi baño

Un lugar comun es... llenar el ropero del baño con boludeces En toda familia hay espacios comunes, y como suele ocurrir con todos los lugares comunes, no son estos los más cuidados. Así paso con el ropero del baño. Anoche, antes de irme a dormir quedé perplejo al ver la variedad de productos que se concentran en un espacio. Les propongo una lista de 10 y ustedes me dirán cuan comunes son: 1. Remedio en crema para curar los granos de mi hermano puber que es el mismo que usamos todos cuando atravesamos esa gloriosa etapa. 2. Remedio en pastillas para curar los grandes de mi hermano puber que tiene la particularidad de ser transparente y lleno de bolitas amarillas (el remedio, no mi hermano). 3. Vinchas, aros y flores de cuando el baño de varones era de mujeres; es que como en toda buena familia se fueron casando las nenas y en ese momento los nenes decidimos avanzar. 4. Cuestión que usaba mi hermano a la noche para no limarse los dientes y que desde hace años ya no usa (y que por otro la...

Reflexiones de un hombre bajo la lluvia

Un lugar comun es... ante la lluvia todos pensamos lo mismo Anoche, mientras caminaba hacia el primer rodaje de una misión que promete, me agarró la lluvia. Y ahí nomás la primera pregunta existencia: ¿sigo caminando a paso normal o corro? Entre los que defienden la primera postura están los que no pueden correr y los que son más cerebrales y entonces saben que caminando más lento van a poder elegir el camino menos mojado. Entre los segundos están los que aplicando una lógica cuasi matemática sostienen que a menor tiempo bajo la lluvia, menos probabilidad de mojarnos tendremos. En este caso particular me incliné por la primera opción. Si no hubiera estado en la calle tendría que haber afrontado otro gran dilema: ¿cuál es la mejor vestimenta para enfrentar los avatares del clima? Están los defensores de taparse hasta donde se puede. Para eso recurren a las botas de goma, impermeable con capucha y paraguas. Otros más valientes le dan el cuerpo a la lluvia con la idea clara de que el moja...

10 momentos en que Papá se siente orgulloso de mí.

1. Cuando estaciono y dejo las ruedas paralelas. 2. Cuando voy a trabajar con los zapatos lustrados. 3. Cuando uso la camisa con el botón de arriba abrochado. 4. Cuando soy amable con las personas que llaman a casa para hablar con él. 5. Cuando después de los veinte minutos que está contando algo me sigo interesando por su relato y le hago preguntas. 6. Cuando lo cito a él directa o indirectamente en anécdotas o reflexiones. 7. Cuando salgo a remar por el río Tigre y puedo girar las palas. 8. Cuando le presto mi credencial para que pueda estacionar en mi estacionamiento. 9. Cuando estoy metido en alguna interna y defiendo mis postulados con argumentos. 10. Cuando me levanto temprano y de buen humor.