Ir al contenido principal

Post casamiento

Un lugar comun es... varones y mujeres el día después de los casamientos.

Varones y mujeres nos diferenciamos bastante. Otra buena oportunidad para notarlo son los post-casamientos. Ahí cada uno tiene sus propios lugares comunes. Así lo reflejan estas historias mínimas…

Ni bien vuelve de la fiesta Sofi se sienta en la mesa del comedor diario con una amiga que se queda a dormir en su casa, se sirven agua en un vasos y comentan entretelones del casamiento. Después atacan la despensa con una tita, se lavan los dientes, se ponen camisón y se meten en la cama para dormir. Benja ni bien vuelve del casamiento pasa por la heladera y toma agua del pico, se dirige a su cuarto y prácticamente desnudo se hecha sobre la cama. Todavía algo despierto le manda un mensaje de texto a una ex novia que él mismo dejó y le jura amor eterno.

A la mañana siguiente Sofi se levanta primera minutos antes de las once. Se dirige al baño y hace una breve limpieza de cara. Usa cremas para sacarse la pintura y termina su trabajo con esas toallitas con las que se limpian a los recién nacidos. Va a la cocina y se toma un café con una tostada negra con queso. Pasado el mediodía se levanta Benja. Así como está va a la cocina agarra un pedazo de pizza abandonado en la heladera, presuntamente de la comida de la noche anterior y se lo manda. Aun con hambre ataca una milanesa prolijamente guardada en un Tupper.

Las primeras actividades del día tienen estrecha relación con la noche anterior. Sofía le manda un mensaje de texto a quien la invitó y la felicita porque salió todo bien. Benja repasa con sufrimiento los mensajes de texto enviados y recibidos y también le escribe a quien lo invitó para pedirle datos de la hermana de una amiga de la que se casaba que fue después de las 12 y tenía un escote impresionante. Se lamenta cuando le cuentan que está de novia. Se quiere morir cuando le dicen que el novio es hermano del que se casaba y que lo estaba buscando para matarlo por haberle tirado la boca tantas veces a su prometida.

El operativo limpieza lleva su tiempo. Sofi se baña con calma nuevamente como lo había hecho la noche anterior antes de irse a dormir. Benja se ducha rápido, pero igual se queda en el baño con otras ocupaciones.

El siguiente campo a atacar es la ropa usada. Benja cuelga todo en una percha y lo cubre con una bolsa negra estimando que hasta dentro de unos meses no tendrá nueva oportunidad para vestirse de esta manera. Atento a la necesidad de ir a trabajar con zapatos pasa por el baño y le da una cepillada que disimula el barro y las pisadas del empeine. Sofi va al lavadero y lleva hasta ese lugar su vestido. Ahí toma los puños y los lava con agua fría y cepillo de uñas. Luego toma el escote y lo lava con agua tibia y jabón blanco. Para terminar esta primera etapa toma el oxi power de Mr Músculo y rocía cada una de las manchas más difíciles de sacar. Luego mete todo eso en una palangana con agua fría durante dos horas. En ese tiempo aprovecha para guardar los zapatos en una bolsa y llevárselos a una amiga para devolvérselos agradeciendo siempre tanta generosidad (y olvidándose de todo lo que le dolió).

Durante el casamiento puede ser que no nos diferenciemos tanto, pero lo que está claro es que el día siguiente de los casamientos nos encuentra muy distintos.

Comentarios

Nico Donnelly ha dicho que…
Jaja, muy bueno Juancho!
En los últimos dos hablas nombras los ESCOTES! Cómo estamos, eh????
Divertido el casorio!! Abrazoo
Anónimo ha dicho que…
Buenisimo juan!!!y que buen casorio pegamos jajaj.
chicho

TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE:

Ahora que somos grandes

Ahora que somos grandes los matrimonios son los de los amigos y el juvenil beso nocturno es un te quiero para siempre. Y la casa de tus padres ya no es la tuya y tampoco la de ella. Porque sencillamente son grandes. Por eso los gastos –que no son menores-, las cuotas, ahorros y opciones. Ahora que somos grandes y ningún éxito personal alcanza para satisfacerse. Porque la vida es más que esa propia satisfacción y son otras personas. Porque siendo grandes los éxitos son con otros. Se responsabiliza por otros, se hace cargo de otros y se compromete por otros. Ahora que somos grandes las enfermedades no son la de nuestros padres y abuelos sino la tuya y la mía. Al punto que la muerte es una posibilidad que impone ser reconocida merodeando por esos puertos como fantasma nocturno o velero viejo que amarra a otros muelles. Ahora que somos grandes al pasado se mide en años que me hablan de ciudades, lugares y hasta países. Los minutos, las horas y los días forman semanas de c

No soy un héroe

El muro de Facebook se llenó de comentarios propios de la exuberante expresividad paraguaya. Días después de la Toma de Túnica, junto a una foto de los novicios recientemente revestidos con la túnica que los identifica como miembros de esta Comunidad de los Padres de Schoenstatt, leí: “ellos son los héroes de la Mater que dejaron familia y amigos para construir el Reino” . Me sorprendió y puede ser que sea fruto de que ahora que estamos grandes ya hay un poco más de realidad y de verdad. Coincidentemente cumplo cinco años de haber recibido esa misma túnica. Recuerdo ese día como uno de los más felices de mi vida. Sin embargo, sin falsa modestia, sería una exageración llamarme héroe. También sería falso decir que dejé familia y a amigos a pocas horas de ir a la casa de mis padres para un festejo familiar. No, no somos héroes. Y tal vez esto sea uno de los puntos más notables e impactantes de la vocación sacerdotal. No, no somos héroes ni tampoco somos mártires. Somos peregrinos a

Francisco, un espejo donde no mirarse

Como si fueran voces de un mismo coro, en esta semana Clarín y La Nación emprendieron el más duro embate contra el Papa Francisco. La razón de fondo parecería ser la no presencia en nuestro territorio. Los argumentos para este posicionamiento fueron al punto más bajo de todo: el supuesto desinterés. Como si se dijera que en realidad nadie quisiera la visita del Papa. Para eso se valieron de fotos sacadas desde lejísimos planos y mucho tiempo antes de una misa en Iquique. También le colgaron la responsabilidad de un sinnúmero de problemas de una Iglesia chilena que desde hace año rumea melancolía y decadencia. Si bien este último punto merece una lectura crítica y detenida, resultaba sorprendente el esfuerzo por unir la figura de Francisco a esta historia negra. No se le discuten las claras palabras -¿lo escucharán?- y tampoco los gestos inequívocos –porque los equívocos suelen interpretarlos de acuerdo a su narrativa elegida-. Es difícil de comprender esta actitud de los dos diarios